¿Qué es la gamificación en la formación y cuál es su relevancia para el mundo laboral actual?
¿Sabías que la participación en la formación sigue siendo el desafío número uno para los departamentos de recursos humanos?
Datos estadísticos arrojan que, más del 68% de los líderes de RRHH ven la necesidad de desarrollar habilidades y competencias críticas.
Esto permitiría a sus organizaciones prosperar en medio de un entorno BANI. Sin duda, ahora más que nunca, se necesitan programas efectivos de capacitación e incorporación.
En este artículo, exploraremos el entrenamiento gamificado. Específicamente, veremos qué es, cómo funciona y cómo genera un compromiso de alto impacto.
Por definición, la gamificación es el proceso de aplicar mecánicas de juego a un entorno que no es de juego para aumentar el compromiso, la felicidad y la lealtad.
Como tal, la formación gamificada es una formación que incorpora elementos o mecánicas de juego dentro de su enfoque.
Las mecánicas del juego son los elementos que se extraen de los juegos y se incorporaran al entorno formativo.
En otras palabras, las mecánicas nos ayudan a enfocarnos en los objetivos de aprendizaje y en cómo las personas ganan o progresan a través de los niveles, asociados al aprendizaje.
A través de estas mecánicas se intenta estimular los comportamientos de las personas y promocionar estados emocionales positivos o negativas evocadas durante la experiencia de capacitación (como entusiasmo o decepción).
El entrenamiento gamificado tiene una larga y desconocida historia en nuestro entorno.
Actualmente, se ha convertido en una opción muy utilizada entre los profesionales de aprendizaje y desarrollo ya que la metodología ayuda a abordar la ineficacia de los programas de formación tradicionales.
Además, la formación tradicional a menudo no satisface las distintas necesidades de aprendizaje de las distintas generaciones.
Por ejemplo, los formatos de aprendizaje anticuados ya no serán suficientes para el estudiante moderno de hoy.
Por el contrario, varios estudios han demostrado el impacto positivo de la formación gamificada sobre los métodos de aprendizaje tradicionales.
Por ejemplo, una encuesta encuentra de Talent Ims nos arroja que el 95% de los empleados disfrutan de tener elementos inspirados en juegos incorporados en su entorno de trabajo. Otro estudio ha encontrado que la gamificación mejora la retención del aprendizaje hasta en un 90%. De hecho, los resultados hablan por sí solos.
¿Es efectivo el binomio gamificación y formación?
¿Cómo y por qué funciona un training gamificado? Podemos distinguir cinco factores:
1. La gamificación está respaldada por la ciencia
La gamificación libera neurotransmisores que nos ayudan a sentirnos bien.
También le da al aprendizaje una cualidad de necesidad. Un ejemplo es la dopamina, la hormona del bienestar. La liberamos cuando nos recompensan por acciones específicas.
La serotonina, por otro lado, está relacionada con la mejora de los niveles de humor.
Por ejemplo, los elementos basados en el juego, como las insignias, ayudan a liberar la hormona de la felicidad.
A medida que las vamos logrando durante una jornada formativa, una ola de serotonina fluye por en el tronco encefálico, ya que recuerdan con orgullo los logros conseguidos.
Y no nos olvidemos de las endorfinas, las cuales nos generan bienestar y felicidad y que nos acercan a tener mayor engagement con la formación.
Al gamificar un aprendizaje, liberamos un poderoso cóctel natural que nos ayudará a impulsar tanto el compromiso como el cambio de comportamientos.
2. La gamificación se basa en motivaciones intrínsecas y extrínsecas
La gamificación en la formación proporciona un entorno de aprendizaje propicio al aprovechar las motivaciones intrínsecas y extrínsecas de las personas.
Mediante el uso de mecánicas de juego dentro de un entorno de formación, podemos captar mejor la atención y el enfoque.
Por ejemplo, ganar recompensas y ascender en un ranking mantiene a las personas comprometidas con sus resultados de aprendizaje. La gamificación nos ayuda a lograr un compromiso sostenido.
3. La gamificación moviliza comportamientos proactivos
Los humanos, instintivamente, repetimos conductas o acciones que nos dan satisfacción.
A partir de esto, ganar insignias, puntos o escalar en una tabla de clasificación ayuda a crear niveles más profundos de recompensa y placer.
De esta manera, las personas estarán motivadas para repetir los comportamientos deseados. A través de estos comportamientos recurrentes, el aprendizaje se refuerza y retiene mejor a largo plazo.
4. La gamificación permite evaluaciones flexibles y en tiempo real
Las mecánicas de juego (logros, rankings) proporcionan una foto dinámica del rendimiento de una persona en cualquier momento de la experiencia formativa.
De esta manera, las mecánicas nos ayudan a dar forma a las evaluaciones para que se ajusten a las necesidades cambiantes de organizaciones y personas y proporcionan información a todas las partes interesadas.
A través de la gamificación, ofrecemos flexibilidad y personalización.
En definitiva, una employee experience imprescindible para los tiempos que vivimos.
5. La gamificación potencia el aprendizaje social
El aprendizaje basado en juegos hace maravillas cuando se combina con el poder del aprendizaje social.
De acuerdo con el modelo de aprendizaje 70:20:10 (desarrollado por McCall, Eichinger y Lombardo), el 90% de todo lo que aprendemos en el trabajo tiene lugar fuera de nuestras experiencias de capacitación formal. Por esta razón, al combinar la gamificación y el aprendizaje social, se crea un entorno en el que puedan desarrollarse las experiencias de aprendizaje informal tan valiosas para el día a día.